sábado, 22 de agosto de 2015

UNA PUERTA EN EL JARDIN

Me gustan las puertas
Hace algunos años cuando trabajaba en Vivienda Decoración del diario El Mercurio tuve que escribir un artículo sobre las puertas que hacía Roberto Polhammer, un maravilloso diseñador que ya murió, que esculpía prácticamente cada pieza.
No pude evitar en ese momento -y ahora lo recuerdo- pensar en el significado de las puertas. Pasamos por tantas!!! Desde que nacimos, en que pasamos por la puerta del útero de nuestra madre, hasta que se cierra la última puerta la de nuestro féretro, frente a nuestras narices, ya frías y sin vida.
La puerta que les muestro ahora está asociada a un momento grato de mi vida.
Fui a ver a mi hija menor, quien vivía en Australia, a Sydney, y alguien me habló de los jardines de Hunther Valley. Por supuesto que despertó la curiosidad en mi e incité a mi hija a compañarme,
Compartiré más adelante el jardín total en el blog que tengo sobre paisajismo internacional,
Aquí quiero destacar sólo una puerta.
La del sector oriental.
Entre los numerosos espacios en que está dividido el paisajismo de este verdadero jardín botánico y lugar de eventos, hay uno con el jardín oriental. La puerta es uno de los elementos importantes que tienen ellos dentro del paisajismo. Allí vi esta y se las comparto.
En cualquier jardín chileno podríamos hacer un elemento similar, quizás no con la misma sinuosa forma, sino más rectangular y apropiada a la casa chilena de hoy y ayer. Pero sería una llamada al misterio y a incitar en este importante punto focal la búsqueda de lo que hay más allá.

UN DESCANSO EN EL JARDIN

Esta es una mini nota, donde quise destacar la importancia de tener un rincón relajado en el jardín.
Un espacio para permanecer en calma, para leer o conversar más íntimamente, para ir a observar los pajarillos que pían alrededor o quedarse absorta en nuestro propio silencio interior.
En este caso se trata de un escaño de madera que tomé en casa de una buena amiga Carol Krammer. Los Acer palmatum que tiene alrededor han permitido crear un jardín de sombra, con rododendros y algunas bulbosas en los interticios del suelo embaldosado.

miércoles, 19 de agosto de 2015

2) ¿Cuál es el jardín que nos pertenece?

Siguiendo con la búsqueda de una respuesta hacia cuál es el tipo de paisajismo chileno, presento en esta oportunidad una selección de jardines realizados por la diseñadora Carol Krammer.
En ellos se aprecian distintas miradas de diferentes encargos. Desde el jardín recoleto, pequeño, de una casa con un espacio no mayor a 500 metros cuadrados, a una parcela enclavada en los cerros cordilleranos.
La paleta vegetal también es variada. Hay flora introducida, plantada formando grandes masas de una sola tonalidad, como especies nativas que siguen la fisonomía de los cerros cercanos o aquellos donde se insertan.. También está la floraque se ha naturalizado en Chile, como los dedales de oro, que otorgan color en plenos invierno y comienzos de orimavera.








1) ¿Cuál es el jardín que nos pertenece?

Los parques chilenos de comienzos de 1900 fueron creados siguiendo la estéticas que los viajeros de la época que traían en su memoria las imágenes vistas en palacios y grandes casonas europeas. Es así como la vegetación empleada responde también a aquella que permitiera reflejar lo visto en tierras lejanas.
Es el caso de las fotografías que aquí presento que corresponden a distintos rincones de la antigua casa de la Viña Cousiño Macul. En ella las palmeras Phoenix canariensis dominan por doquier. También  hay muchas estatuas correspondientes a escenas pastoriles, perros de casa y otros. Una gran laguna se domina desde el interior de la vivienda, a lontananza, a la que se accede en un camino rodeado de plantas fragantes (como la Syringa persica  entre otras) y muchas bulbosas, que hoy se observan a la orilla de los caminos (juncos y narcisos especialmente). 
Los setos podados prolijamente enmarcan rosedales o macizos arbustivos. En algunas de las columnas de los corredores se enrollan flores de la pluma, coloridas y fragantes.
También hay puntos focales donde se destacan cipreses columnares.
 
 Este análisis lo estoy realizando con miras a llegar a un concenso de opiniones en el Coloquio de Paisajismo que   realizará los días 8 y 9 de Octubre Estudio Paisaje. 
La idea es llegar a formar en una análisis transversal "Una Mirada Colectiva del Paisajismo de hoy y de mañana"
Los invito a participar .




jueves, 27 de noviembre de 2014

Blogs

Interesantes blog para visitar
1) Consejos de Jardinero. Consejos para el  crecimiento saludable de todo tipo de plantas 


http://jardineroblog.blogspot.com/2014_03_01_archive.html

2) Una completa información publicada por Gabriela Saldias, profesora de la Escuela de  Arquitectura del Paisaje de la Universidad Central

http://arquitecturadelpaisaje.ucentral.cl/jardineria_chile/files/jardineria_chilena.pdf

3) Artículos técnicos, tendencias en paisajismo, proyectos diferentes
http://jardinesconalma.com

4) Paisajismo sustentable
http://jardineriaypaisajismo.blogspot.com

5) noticas de jardineria y paisajismo
http://www.verdeden.com/plog

6) recomendaciones de blog de jardinería españoles . algo asi como lo que yo estoy haciendo ahora
http://blog.anida.es/los-mejores-blogs-de-jardineria-en-espanol/










7) Aunque no es chileno, esta es una información transversal aplicada a los jardines del Planeta

file:///C:/Users/Win7%20New/Downloads/Dialnet-ElJardinEnMovimientoDeGillesClement-4134078.pdf
Y este otro blog sobre el mismo Clement
http://blogs.elpais.com/del-tirador-a-la-ciudad/2012/10/el-jard%C3%ADn-en-movimiento.html
Y una entravista a él
http://aeje2011.blogspot.com/2013/02/gilles-clement-estuvo-ayer-en-valencia.html



jueves, 6 de noviembre de 2014

Dominio de lo silvestre

Antonella Gandolini es una paisajista joven que se forjó partiendo con su amor por las plantas, inculcado en la casa materna, en el campo.
Sin embargo, tras empezar a querer realizar su propio jardín decidió estudiar jardinería y paisajismo, en el Club de Jardines de Chile. 
Producto de estos conocimientos adquirió una mentalidad innovadora en el diseño, siguiendo las lineas actuales de Piet Oudolf, Petra Pelz, Wolfang Oehme y tantos otros del paisajismo contemporáneo.
El jardín que diseñó en La Dehesa, y que visitamos a fines de octubre de 2014 es un ejemplo de esta mirada. Las herbáceas, gramíneas y bulbosas dominan en los amplios macizos entregando alegría y colorido al espacio.







El colorido lo dan preferentemente lirios celestes y azules, que contrastan con la flora nativa, de los espinos (Acacia caven) y los Sysirrinchum










Parque Zapallar, 6 años después








Hace seis años fui con la paisajista  Bernardita Prieto a conocer un nuevo proyecto que había realizado en Parque Zapallar, junto a su oficina.
Le había puesto mucho cariño a esa iniciativa, luego que la inmobiliaria le indicara que se hiciera cargo.
Ayer 5 de noviembre de 2014 lo visité nuevamente con un grupo de paisajistas y viveristas australianas, y recorrimos  cada detalle de las quebradas que van uniendo los edificios de este condominio, que está justamente a 5 minutos de Zapallar y a 5 de Cachagua, al lado del sector denominado El Pangue.
Bernardita ya no está, murió en febrero de 2012, luego de un doloroso cáncer que la alejó de quienes la queríamos, pero sentí su espíritu presente en esta obra y recordé cómo me explicaba cada detalle.
Adjunto la entrevista que hiciera en ese momento, en Vivienda y Decoración. Las fotografías son actuales.
Sus pares australianas disfrutaron en este espacio de siete hectáreas del patio inglés que rodea los edificios, de los bosquecillos con árboles nativos llenos de trinares de pájaros, de la fórmula en que Elizabeth Huyghe logró el master plan con los taludes y aterrazamientos, y de las innovaciones que han ido haciendo las compañeras del estudio de paisajismo de Bernardita, Carolina Zambra y Bernardita de Corral. Con ambas compartimos la pasión por aprender más y nos encontramos en alguna de las numerosas instancias en Chile donde se enseña jardinería y paisajismo.















Sábado 26 de Julio de 2008

EN ZAPALLAR: 
Vegetación para el descanso 

Anclar la arquitectura al suelo fue el propósito de este proyecto paisajístico. El plan maestro planteado por Elizabeth Huyghe hace diez años fue construido por Bernardita Prieto y Carolina Zambra, quienes pusieron especial énfasis en la conservación de las especies nativas que había en el lugar.

Texto, Luz María de la Vega Prat Fotografías, gentileza Bernardita Prieto

Aunque las siete hectáreas del condominio Parque Zapallar limitan con el camino costero y por eso no tocan la arena ni las olas, parecieran estar allí mismo. A cinco minutos de la entrada de Zapallar y a cinco de Cachagua, en el lugar se levantan dos edificios que hace una década diseñaron los arquitectos Jorge Swinburn y Álvaro Pedraza. La arquitecta paisajista Elizabeth Huyghe planteó la necesidad de crear varios taludes y aterrazar ciertos sectores para establecer áreas que permitieran el esparcimiento y la convivencia. "Había mucha pendiente, los edificios estaban muy arriba, y el paño de terreno estaba dividido por importantes quebradas con flora nativa. Por ello, puse énfasis en una circulación grata hacia los distintos estares con una base vegetacional que impidiera que las construcciones se vieran tan altas", cuenta la profesional.

Una vez hecho el plan maestro del paisajismo, la inmobiliaria encargó su construcción a Bernardita Prieto y a su socia Carolina Zambra, quienes debieron entregar los jardines en apenas tres meses. Lo recuerdan como un trabajo muy cordial, en el que todas las decisiones se tomaron en conjunto. Bernardita, quien se instaló en el lugar para poder dirigir las tareas, cuenta que había muchas máquinas retroexcavadoras trabajando en forma paralela, y agrega, "Juan Eduardo Saavedra Vicuña, quien vive en Zapallar, fue en esta materia nuestra mano derecha. Hizo los taludes de tierra y puso rollizos de pino sulfatados, tanto en forma vertical como horizontal, en bordes de escalinatas y formando las huellas".

Después de hacer un acabado estudio sobre las especies que se daban mejor en la zona, analizando aquellas de las casas más antiguas, determinaron cuáles usar, poniendo especial énfasis en las que dan cuenta de la memoria colectiva del lugar.

Una bajada para vehículos que une ambos edificios guía hacia un patio inglés y posteriormente a los estacionamientos. En ese recorrido se creó un atractivo conjunto de helechos arbóreos –alsophylla–, pitosporos enanos y mirto hamburgués, a los que se suman buganvilleas que crecen adosadas a los pilares. Como elementos verticales, se plantaron esterculias, que recién el año pasado florecieron en primavera para continuar hasta el verano, formando un atractivo punto de color rojo. Desde el patio inglés se sube o se baja a los departamentos, los cuales cuentan con amplias jardineras en las que las paisajistas pusieron ampelopsis, buganvilleas y pittosporos enanos para lograr una imagen unitaria.

A continuación de este sector el paisajismo es muy suelto y colorido, pese a su clara estructura, ya que las obras civiles están bastante marcadas. Mirando hacia el mar, cada edificio tiene en su base un talud con más de 1.500 lavandas plantadas en hilera, y en los pilares, Pittosporum undulatum forman conos que permitieron a las paisajistas "anclar la elevada construcción a la tierra", como dice Bernardita.

Las tres quebradas naturales, donde crecen centenarios árboles, como maitenes, quillayes, litres, peumos y boldos, fueron respetadas tal como la paisajista Elizabeth Huyghe proponía en su plan maestro. Así, los edificios del área norte y del sur, divididos por una de ellas, se unieron mediante un puente de madera, de carácter peatonal, que armoniza con el entorno. En ese recorrido y para generar continuidad, Bernardita y Carolina también plantaron árboles autóctonos.

El diseño elaborado para el área de las piscinas buscó generar un gran estar. Allí se plantaron palmeras Cocculus como si fueran quitasoles. "Entregan una sombra amable, una suerte de trama que evita el frío de la sombra que en la playa puede ser muy helada", explica Bernardita.

Bordeando las quebradas y en los paños centrales se generaron grandes terrazas y sectores de pasto, en un jardín que hacia el mar se vuelve más aterrazado. Son justamente los taludes los que se encargan de sectorizar el terreno donde se aprecian dos miradores, paseos, zonas de juegos para niños, dos piscinas, canchas de tenis y numerosos caminos serpenteantes que invitan a recorrer los jardines. Un diseño que definitivamente potencia el entorno y enmarca las vistas, haciendo del lugar un grato espacio para el descanso.

rollizos de pino sulfatados, tanto en forma vertical como horizontal, en bordes de escalinatas y formando las huellas".

Después de hacer un acabado estudio sobre las especies que se daban mejor en la zona, analizando aquellas de las casas más antiguas, determinaron cuáles usar, poniendo especial énfasis en las que dan cuenta de la memoria colectiva del lugar.

Una bajada para vehículos que une ambos edificios guía hacia un patio inglés y posteriormente a los estacionamientos. En ese recorrido se creó un atractivo conjunto de helechos arbóreos –alsophylla–, pitosporos enanos y mirto hamburgués, a los que se suman buganvilleas que crecen adosadas a los pilares. Como elementos verticales, se plantaron esterculias, que recién el año pasado florecieron en primavera para continuar hasta el verano, formando un atractivo punto de color rojo. Desde el patio inglés se sube o se baja a los departamentos, los cuales cuentan con amplias jardineras en las que las paisajistas pusieron ampelopsis, buganvilleas y pittosporos enanos para lograr una imagen unitaria.

A continuación de este sector el paisajismo es muy suelto y colorido, pese a su clara estructura, ya que las obras civiles están bastante marcadas. Mirando hacia el mar, cada edificio tiene en su base un talud con más de 1.500 lavandas plantadas en hilera, y en los pilares, Pittosporum undulatum forman conos que permitieron a las paisajistas "anclar la elevada construcción a la tierra", como dice Bernardita.

Las tres quebradas naturales, donde crecen centenarios árboles, como maitenes, quillayes, litres, peumos y boldos, fueron respetadas tal como la paisajista Elizabeth Huyghe proponía en su plan maestro. Así, los edificios del área norte y del sur, divididos por una de ellas, se unieron mediante un puente de madera, de carácter peatonal, que armoniza con el entorno. En ese recorrido y para generar continuidad, Bernardita y Carolina también plantaron árboles autóctonos.

El diseño elaborado para el área de las piscinas buscó generar un gran estar. Allí se plantaron palmeras Cocculus como si fueran quitasoles. "Entregan una sombra amable, una suerte de trama que evita el frío de la sombra que en la playa puede ser muy helada", explica Bernardita.

Bordeando las quebradas y en los paños centrales se generaron grandes terrazas y sectores de pasto, en un jardín que hacia el mar se vuelve más aterrazado. Son justamente los taludes los que se encargan de sectorizar el terreno donde se aprecian dos miradores, paseos, zonas de juegos para niños, dos piscinas, canchas de tenis y numerosos caminos serpenteantes que invitan a recorrer los jardines. Un diseño que definitivamente potencia el entorno y enmarca las vistas, haciendo del lugar un grato espacio para el descanso.